El artista escandinavo nortemericano
|
Eero Saarinen, hijo del famoso arquitecto finlandés Eliel Saarinen, nació en Helsinki y estudió arquitectura en Yale. Ganó en 1949 el concurso para el monumento a Jefferson, en Saint Lousi, consolidándose con identidad propia en esta obra que es un arco espectacular, inmenso y que tardó mu- chos años en ser terminado. proyectó, también, el centro técnico de la General Motors en Warren, Michigan. Es el padre de la arquitectura internacional con líneas cur- vas, muy atrevidas, que se popularizaron en todo el mundo. Tal vez el ejemplo más significativo es la terminal de T.W.A en el aeropuerto John F. Kennedy, de Nueva York, que tiene forma de molusco. En 1940, asociado con Charles Eames, ganó el concurso Muebles de Diseño Orgánico del Museo de Arte Moderno de Nueva York, ademas de los concursos para el diseño de las embajadas de Estadios Unidos en Oslo y Londres. Trabajó siempre sus muebles en forma de concha. Su principal preocupación era “conseguir una forma natural dónde poder descansar a gusto. Un cesto de mimbre lleno de cojines”, así era como describía su idea básica. En los años cincuenta trabajó mesas y sillas con pedestal central, para no tener que lidiar con ese “caos de patas” que presenta visualmente un conjunto de muebles . Su línea Tulipán (foto), diseñada para Knoll internacional en 1956, presenta unas formas sinuosas y limpias que se desenvuelven desde una base circular, un elegante y delgado fuste que se abre como una copa para acoger el asiento y espaldar, o la tapa, en el caso de las mesas. Las bases son en aluminio fundido y el resto en poliéster re- forzado con fibras de vidrio, más un cojín rojo en látex suel- to. Todo recubierto con pintura plástica blanca logrando uni- formidad entre los dos materiales. Estas sillas y mesas son hoy clásicos del diseño industrial. |
Thursday, 13 January 2011 13:23







